La nueva etapa de la conectividad

Son muchos los adjetivos que se usan para identificar la sociedad actual (“digital”, “tecnológica”, “de la información”…) El problema es elegir uno, y cómo que no es fácil se usa a menudo la expresión de la sociedad “puesto industrial”, que no dice nada…

Desde un punto de vista tecnológico, yo pienso que los elementos fundamentales que estando provocando los cambios, sueño dos: la digitalización y la conectividad. A ellos se añadirán los próximos años los relacionados con todo el que denominamos “inteligencia artificial”. Ahora, sólo quiero hablar un poco de la conectividad, porque creo que es tanto importante como la digitalización, cosa que a veces no se tiene bastante cuenta, y también porque está entrando en una fase de expansión acelerada que las empresas no pueden olvidar.

La digitalización es la posibilidad de codificar todo tipo de información en forma de bits; esto ya hace tiempo que se ha conseguido. La conectividad significa que todo “elemento” capaz de generar información esté conectado en una red global de gran velocidad y gran capacidad, y por lo tanto pueda distribuirla a todo otro “elemento” preparado para recibirla. Hasta hace poco, el que denomino “elementos” eran todos los aparatos electrónicos o informáticos, fijas o móviles, y a través de ellos, las personas que los utilizaban (unos cuántos miles de millones). Ahora, se están añadiendo decenas de miles de millones de sensores y de aparatos que no necesitan ninguna persona que intervenga, ni para generar la información, ni para actuar a partir de la que reciben… Esto genera nuevas redes limitadas o locales, y también redes globales. Es el que denominamos la Internet de las cosas, con las redes 5G.

Entre las muchas consecuencias que esto tiene para las empresas industriales quiero, de forma muy simple, destacar dos: una gran oportunidad, y un nuevo peligro.

Hasta ahora las empresas tenían una red a la que estaban conectados todos los elementos informáticos utilizados, sobre todo, por los departamentos de gestión, administrativos, y de sistemas de información, con conexión a la red global (Internet). Por otro lado, las empresas se dotaban de sistemas de control de los procesos industriales que normalmente tenía un carácter fundamentalmente interno, puesto que los datos generados se usaban mayoritariamente para hacer actuar automatismos, para dirigir robots, para detectar anomalías o para evitar accidentes. Podríamos bautizarlas como una red “informática” y una red de “control industrial”.

Las empresas tendrán que aprender urgentemente a establecer una interoperabilidad entre las dos redes, conectando también las máquinas, integrándolas y utilizando de una manera más permanente todo el flujo de información de los sensores internos y externos. Al combinar todas estas informaciones, y al procesarlas conjuntamente, podrán mejorar mucho el funcionamiento de todos sus procesos y tendrán muchos más elementos para tomar decisiones de expansión y mejora de sus actividades, o si queréis, para mejorar su negocio.

El peligro está al asegurar que se es bastante conscientes que la red integrada hará que la empresa en su conjunto quede mucho más abierta al mi exterior, puesto que habrá un número importante de sensores o de aparatos internos que también estarán conectados en las redes exteriores o globales. Por lo tanto sueño necesarias nuevas medidas de Ciberseguridas, que tienen que tener características diferentes de las que se aplican a los actuales sistemas informáticos.

Vale la pena tomar las medidas adecuadas, y así poder aprovechar muchas de las oportunidades que representará esta segunda etapa de la conectividad, evitando los posibles peligros.

Joan Majó, ingeniero y ex ministro.